Mariano Rajoy dice que el dinero no es lo más
importante para él. Yo le creo: él, como la mayoría, lo que ama es el poder. El
dinero es un mero instrumento, y no el único, para conseguirlo. Cuando se
tiene el poder, el dinero es innecesario... aunque muchos políticos se empeñen
en enmendarme la plana enriqueciéndose con avidez.
Rajoy trató de estar convincente en su
comparecencia del sábado, aunque visto el crédito que han acumulado los
políticos pocos serán a los que haya persuadido de su inocencia. Cierto es que
está en una situación inversa a la normal, cual es enfrentarse a lo que se
denomina la prueba diabólica: tratar de demostrar que algo no ha
ocurrido. La presunción de inocencia al garete: ahora no tienen que probar tu
culpabilidad, eres tú quien tiene que demostrar tu inocencia. Y seguimos en un
Estado de Derecho, sí... ¿o era de Desecho? Pero que hasta aquí haya subido la marea es una
responsabilidad del desolador comportamiento de los propios partidos políticos con la corrupción.
Que Rajoy muestre sus Declaraciones de Renta
es un gesto, pero no deja de ser un brindis al sol. El dinero negro suele tener
aversión a las contabilidades oficiales y a las Declaraciones tributarias. ¡Por
eso es negro!
Puede ser, admitámoslo, que Bárcenas haya
mentido. En ese caso, Rajoy debería haber presentado ya una doble querella contra
Bárcenas, una por los 22 millones de euros evadidos a Suiza siendo Tesorero de
su partido, y otra por haber escrito de su puño y letra los pagos
efectuados a Mariano Rajoy. Si es incierto, digo. Porque las dudas no se
combaten sólo con declaraciones vehementes. Ya no.
Y luego están los pagos de la Gürtel a la familia de la Ministra de Sanidad. También deberíamos creer en la inocencia de la señora Mato, el problema es que nos hemos vuelto unos descreídos.






