lunes, 4 de febrero de 2013

Cierto: el dinero no es importante


Mariano Rajoy dice que el dinero no es lo más importante para él. Yo le creo: él, como la mayoría, lo que ama es el poder. El dinero es un mero instrumento, y no el único, para conseguirlo. Cuando se tiene el poder, el dinero es innecesario... aunque muchos políticos se empeñen en enmendarme la plana enriqueciéndose con avidez.

Rajoy trató de estar convincente en su comparecencia del sábado, aunque visto el crédito que han acumulado los políticos pocos serán a los que haya persuadido de su inocencia. Cierto es que está en una situación inversa a la normal, cual es enfrentarse a lo que se denomina la prueba diabólica: tratar de demostrar que algo no ha ocurrido. La presunción de inocencia al garete: ahora no tienen que probar tu culpabilidad, eres tú quien tiene que demostrar tu inocencia. Y seguimos en un Estado de Derecho, sí... ¿o era de Desecho? Pero que hasta aquí haya subido la marea es una responsabilidad del desolador comportamiento de los propios partidos políticos con la corrupción.

Que Rajoy muestre sus Declaraciones de Renta es un gesto, pero no deja de ser un brindis al sol. El dinero negro suele tener aversión a las contabilidades oficiales y a las Declaraciones tributarias. ¡Por eso es negro!

Puede ser, admitámoslo, que Bárcenas haya mentido. En ese caso, Rajoy debería haber presentado ya una doble querella contra Bárcenas, una por los 22 millones de euros evadidos a Suiza siendo Tesorero de su partido, y otra por haber escrito de su puño y letra los pagos efectuados a Mariano Rajoy. Si es incierto, digo. Porque las dudas no se combaten sólo con declaraciones vehementes. Ya no.

Y luego están los pagos de la Gürtel a la familia de la Ministra de Sanidad. También deberíamos creer en la inocencia de la señora Mato, el problema es que nos hemos vuelto unos descreídos.


viernes, 1 de febrero de 2013

El amor según Haneke


“Amor” es la última película de Michael Haneke. El argumento del film gira en torno a un matrimonio de octogenarios que, después de haber dejado atrás su actividad como profesores de música, disfrutan de una tranquila jubilación en París. Un día, la mujer sufre un infarto que la dejará semiparalizada, y el marido deberá ocuparse de sus cuidados.

No comprendí al principio la razón de que Haneke titulase así a la película, porque amor es un término que lo tenemos asociado a cualquier cosa menos al acompañamiento estoico –y compasivo también- que se dedica a una esposa hasta el final de su vida. Y sin embargo, tiene que haber buenas dosis de amor para ejecutar esa entrega con tan conmovedora paciencia.

Es una excelente película, bien dirigida y con espléndidas interpretaciones de Jean Louis Trintignant y Emmanuelle Riva. Y es, también, una crónica durísima de la vejez, contada con una sencillez y una veracidad desgarradoras. Haneke nos muestra en la pantalla el posible futuro de cada uno, sin una gota de almíbar y con doloroso realismo.

No recuerdo un largometraje que me ha haya producido tal desasosiego. Lo noto hasta en este acto de escribir unas líneas sobre él, en el que me asaltan unas ganas irrefrenables de ponerles punto final.

Pero no se la pierda. Si el cine, como cualquier arte, consiste en transmitir emociones, en “Amor” las encontrará en estado puro. Palabra.


jueves, 31 de enero de 2013

No nos entienden


A los hombres, digo. Hoy quiero utilizar este espacio para expresar mi estupor ante un Decreto sorprendente. Resulta que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha actualizado las cantidades que se deben percibir en concepto de indemnización por lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo y no invalidante.

El resultado es un desconocimiento absoluto de la mentalidad masculina, de su capacidad uni-neuronal, de sus inquietudes y de sus temores. Si usted sigue leyendo verá un par de ejemplos con los que no tendrá más remedio que darme la razón.

Veamos. Por la pérdida anatómica o funcional de un riñón se percibirán 4.260€, mientras que si lo que se pierde es un testículo, la indemnización asciende a 2.840€. ¿Alguien que conozca a los hombres puede creer que éstos valoren más un riñón que un testículo? ¡Vamos hombre!

Pero no acaba ahí la cosa. Usted puede perder la nariz, por lo que será indemnizado con 7.940€, pero ¡ay! si lo que sufre es una pérdida total del pene, no recibirá más que 6.810€ (!!!). Yo le reto a la Ministra del ramo a que haga una encuesta entre los hombres con una pregunta muy sencilla: ¿Qué prefiere usted, perder la nariz o el miembro? Y no tengan duda del resultado: el personal optará por mantener el pene por una mayoría que quizás llegue al 105% del censo, como en los referéndums de algunas dictaduras. Los hombres somos así: no nos importa nada ser chatos. Y si alguno estuviera acomplejado siempre puede recurrir a artilugios como el de la imagen. Pero andar por la vida sin miembro... Quita, quita, sería como pretender que un barco navegue sin timón.

Nuestra masculina idiosincrasia se resume en un conocido chiste que mi amigo Juan Carlos Fano cuenta con su habitual gracejo. Un hombre pide una cajetilla de tabaco en un estanco. Le dan una donde pone: “Fumar produce impotencia”. Al leerlo, el hombre suelta la cajetilla como si fuera radiactiva y le urge al dependiente: “Deme una donde ponga eso de que fumar mata, ¡hombre!”. Pues eso.


miércoles, 30 de enero de 2013

A ver las olas


Si Aureliano Buendía siempre recordaría el día en que su padre le llevó a ver el hielo, estas líneas son para no olvidar el día que fuimos a ver las olas que la ciclogénesis iba dejando en el litoral. El litoral no es solo una afamada marca de fabadas en conserva, también se denomina así a la costa. Y lo aclaro por si la normalización de palabras tan extrañas como la citada ciclogénesis nos llevara a olvidar el significado de otras mucho más vulgares.

En el Kursaal. Foto de José Juan Gurrutxaga. Sentados: Aitor, Karmele,
 Rafa, Beris y Josema. Agachados: Javier, Txema, Carlos e Igor.
Bien, salimos de Anoeta los que aparecemos en la foto, y aquí cabe hacer dos precisiones. La primera, es que en Anoeta apareció Vicente Mier, el veterano korrikalari y gran amigo, al que siempre recibimos con alegría. Pero se desvió hacia su casa antes de llegar al Kursaal, razón por la que no sale en la imagen. La segunda precisión es que la fotografía es obra de José Juan Gurrutxaga, uno de los mejores fotógrafos que conozco. Hasta tal extremo las olas se debieron percatar de la categoría del autor que, presas de los nervios, protagonizaron un gatillazo, es decir, se mostraron mohínas, incapaces de mantenerse erectas. Naturalmente, la ola que rompe con violencia en el Paseo Nuevo se debe al PhotoShop y a mi mano, y no a la ciclogénesis. Un fraude, oiga.

El entrenamiento discurrió con normalidad. Desde Anoeta a Sagüés, pasando por el parque de Cristina-enea. La ida, tranquila; la vuelta, a buen ritmo. Mikel Beristain y luego Aitor Bellosillo se encargaron de ponernos en fila de a uno hasta llegar de nuevo a Anoeta, tras cubrir 10,5 kms.. Una agradable salida, unos compañeros amables, un tiempo primaveral y una charla amena -a la ida-... ¿Qué más se puede pedir?

El entrenamiento de hoy era una puesta a punto para la carrera que tenemos el día 10 de febrero. Nos vamos a enfrentar al recorrido del Cross de San Hilario en Miramón, que este año ha dejado de celebrarse. Son tres vueltas a un circuito rompepiernas de 2,5 kilómetros cada una.

Hay varios favoritos. Yo creo que ganará Mikel Beristain, seguido de Gorka Busto, de Iñaki Zubimendi y de Aitor Bellosillo, si es que Igor Ayerbe decide pasearse, porque si opta por competir… Luego entrarán Pepelu Fonseca, Txema Lakidain y Carlos Hernando, Rafa Azurza, Pello Esnaola, Josema Brosa… y luego los demás. Esto es lo que me dice mi infalible bola de cristal... que se equivoca casi siempre.




martes, 29 de enero de 2013

Informar... y verificar la información


La función principal de un periodista es informar, cosa que requiere la cautela de contrastar la información, esto es, cerciorarse de que aquello que se va a contar es cierto. Luego está el oficio -su talento para escribir o comunicar-, y luego el criterio, que consiste en jerarquizar adecuadamente la noticia.

Pero todo se viene abajo si no se ha respetado la verdad. No importa si ha sido por voluntad o por negligencia, como le ha ocurrido a “El País” con la falsa fotografía de Chávez entubado.

Hoy, sobre todo hoy, la función de la prensa solo tiene sentido si es capaz de separarse del formidable volumen de pseudo información que circula por Internet. Por ello es necesario extremar la veracidad de las noticias y la fiabilidad de las fuentes. Que el principal diario español no haya tenido en cuenta este elemental criterio ha supuesto que haya incurrido en lo que él mismo califica como uno de los mayores errores de su historia.

Una agencia ofreció la foto a “El País” por 30.000€. Se negoció el precio, que quedó en 15.000€, pese a todas las dudas y suspicacias que se produjeron entre los directivos del periódico ante la escasa fiabilidad de la agencia, al mantener esta al autor de la foto en el anonimato. De hecho, "El Mundo" rechazó su publicación. Pese a ello, se ordenó insertar la foto en portada.

El resto es conocido: a poco de distribuirse el periódico se confirma que la foto es falsa (procede de un vídeo grabado en 2008 a un enfermo que no es Chávez). Se ordena abortar la distribución pero un pequeño porcentaje de periódicos llega a sus destinos, algunos de ellos en Sudamérica. El escándalo está montado y “El País” debe rehacer su tirada y redistribuirla, lo que supone un coste de 225.000€.

Este error, que ha supuesto un formidable descrédito para el diario, siembra dudas sobre la profesionalidad de sus responsables. Pero además crea un interrogante sobre su criterio informativo. No parece razonable pagar semejante importe por una imagen que, sin pie de foto ni crónica adjunta, sirve para muy poco, salvo para alimentar el morbo del lector. Y eso en el supuesto de que la foto no hubiera sido falsa.

lunes, 28 de enero de 2013

Se nos muere Europa


Hoy lunes se presenta en París el Manifiesto por la Unión, una declaración firmada por un grupo de intelectuales como Claudio Magris, Antonio Lobo Antunes, Bernard-Henri Lévy, Fernando Savater y Salman Rushdie entre otros.

Es un texto sin hojarasca, un golpe directo al hígado. Vea su comienzo: “Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente. Sino Europa como Idea. Europa como sueño y como proyecto…”.

Es una denuncia lúcida del silencio, del cinismo, del populismo y de la falta de solidaridad que se ha enseñoreado de la opinión y de la política europea y que está retrasando su imprescindible unidad política.

Para corroborar este aldeanismo, su cortedad de miras, no hay más que fijarse en David Cameron, que para contentar a unos pocos de su partido es capaz de levantar una colosal incertidumbre con el anuncio de un referéndum en el 2017 sobre la permanencia británica en Europa.

Pero no hace falta cruzar el Canal de la Mancha. Aquí, a unos cientos de kilómetros, el Honorable Mas propone también otro referéndum en el 2014 para sacar a Cataluña de España. Y aquí mismo, en Euskadi, existe un notable porcentaje de la población con parecida exigencia.

Es decir, cuando más se necesitan políticas de integración, centrípetas, es cuando con más decisión enchufamos la centrifugadora. Es un error grave, que lo pagaremos, y socialmente es un desastre. Yo al menos, un ciudadano vulgar, no quiero recluirme solo con los míos, ni uniformarme, ni pertenecer a una sociedad homogénea, ni poner fronteras ni barreras. Prefiero la diferencia, lo nuevo, lo heterogéneo, lo no conocido, lo que va a despertar mi curiosidad y donde voy a poder elegir más y mejor. Ni Euskadi, ni España: es hora de apostar por Europa.


viernes, 25 de enero de 2013

Paradojas en Euskadi


Gracias a la Ley de Territorios Históricos de 1983 -que supondría la ruptura del PNV entre centralistas y foralistas al imponer estos sus tesis, y la creación de EA- la Comunidad Autónoma Vasca goza de una particularidad: sus máximos órganos de representación, el Parlamento Vasco y el Gobierno Vasco, carecen de autoridad para determinar o ejecutar la política fiscal, que queda como competencia exclusiva de las Juntas Generales de cada provincia.

Esta ausencia de armonización fiscal supone que en Álava se pueda tributar de forma distinta que en cualquiera de los otros dos territorios históricos y viceversa. No hará falta subrayar las diferencias programáticas que existen entre Bildu (Gipuzkoa), PP (Alava) y PNV (Bizkaia) en materia impositiva para hacer visible esta posibilidad.

Pero siendo éste un asunto delicado, no es lo único negativo de esta situación tan singular. Porque esta distribución de competencias lo que hace es crear una red de duplicidades y clientelismo que termina por lastrar el bolsillo de los contribuyentes.

El representante de UPyD, Gorka Maneiro, pidió una reforma profunda de la Ley de Territorios Históricos porque “no se entiende y no es razonable que una comunidad autónoma como la vasca, de 2,2 millones de habitantes y 7.200 km2. tenga cuatro parlamentos, cuatro gobiernos, tres políticas fiscales y tres haciendas”.

Patxi López, al final de su mandato, también realizó una propuesta similar y ambos políticos cifraron en 400 millones de euros el coste de las ineficiencias y duplicidades que genera la LTH. Me habría gustado que el PSE hubiera hecho esta propuesta a comienzos y no al final de la legislatura, cuando no quedaba tiempo para llevarla a cabo.

Pero además de diferencias tributarias y de ineficiencias y duplicidades, hay una cosa que clama al cielo: la afición que tenemos en este país a los fueros y a los derechos históricos. No he conocido asunto tan antidemocrático como que el deseo de los muertos prevalezca sobre la voluntad de los vivos.