martes, 11 de septiembre de 2012

Correr en Versalles


Son las siete y media de la mañana del domingo. Salgo del apartamento directamente a la Plaza del Mercado de Versalles. Es temprano pero los tenderetes de la feria dominical están ya montados, y algunos en plena actividad atendiendo a sus madrugadores clientes. En el aire flota una mezcla de aromas: de verduras, de especias, de pucheros hirviendo en los cercanos restaurantes, de las variedades de quesos que exhiben los productores... Es domingo, sí, pero en Versalles se suele comer también los días de fiesta.

El lago. Al fondo, el Palacio de Versalles
Comienzo a trotar y por la Rue de la Paroisse me dirijo hacia el Palacio, tomo el Boulevard de la Reine y entro en el parque. La mañana está fresca y soleada, y cuando me acerco al lago para rodearlo, la bruma suspendida sobre el agua le da un cierto aire fantasmal. El lago está bajo los jardines y el propio Palacio, tiene forma de cruz y un contorno de unos seis kilómetros, todo cubierto de un cuidado arbolado.

Me cruzo con algún otro fondista y también con algunos ciclistas y paseantes, pero somos pocos los que a esas horas nos permitimos el lujo de hollar semejante escenario. Al rodear la parte más alejada del canal, el Palacio –mandado construir por Luis XIV- se vislumbra a los lejos, al final de la lengua de agua, custodiado por los jardines laterales. El silencio solo se ve alterado por el rumor de una suave brisa y por el golpeteo monótono de las zapatillas en la tierra.

Termino de rodear el lago y emprendo la vuelta. La plaza del Mercado está ya atestada. Los tenderos vocean sus productos y la gente se mueve nerviosa entre los puestos. No han sido más que diez kilómetros los que he corrido. Un poco de sudor, otro poco de soledad, algún pensamiento tamizado por el cansancio y esa sensación de que un día recordaré con nostalgia esta mañana en el parque del Palacio de Versalles.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Un poco de Mas


Si existe la reencarnación, me pido reencarnarme en el Honorable Artur Mas. Yo estaba en que la socialdemocracia era la depositaria divina de la superioridad moral y veo que no, que el Honorable les gana. ¿Qué digo les gana? ¡Les barre!

Artur Mas
Esa complacencia, ese contenido desparpajo, ese leve desdén con que nos advierte de los diluvios que van a caer como no le hagamos caso… Les confieso mi estupor cuando le he visto pedir el rescate a España no con discreción, no con la humildad que emplea cualquier persona cuando pide dinero, no. El Honorable pide el rescate “sin condiciones”, así, con dos.

Y ahora que parece que la macroinversión de Eurovegas se va para Madrid, el Honorable saca pecho, coge el micro y le advierte a Sheldon Adelson de que se va a enterar: ¡va a instalar seis parques temáticos, seis, junto a Port Aventura!

Julio Camba, el gran cronista gallego, sostenía que el hecho diferencial catalán no era el idioma en sí, pues a los catalanes se les entendía perfectamente cuando hablaban en catalán, sino el acento que tenían cuando hablaban castellano. Pues no, Camba, el hecho diferencial de Mas es cuando habla.

¡Y mira que podía tomar nota del buen político que es Duran i Lleida! Pero claro, Duran i Lleida no es Mas, es muchísimo más.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Todo esto para qué



Así se titula la última novela de la norteamericana Lionel Shriver. Antes había escrito “El mundo después del cumpleaños” y “Tenemos que hablar de Kevin”, este, un impactante relato que sirvió para rodar la película del mismo título y que ya comenté en un post anterior.

En esta ocasión, la autora describe la historia de un hombre de clase media, cuyo sueño era escapar de la vida urbana y retirarse a una pequeña isla junto al continente africano. La súbita enfermedad de su esposa hará trizas su proyecto y pondrá en evidencia las miserias de las relaciones familiares, pero sobre todo los gravísimos problemas que ocasiona el peculiar sistema sanitario estadounidense.

De paso, podrá comprobar la vigencia del pensamiento de Lev Tolstoi. El autor de Guerra y Paz y Anna Karenina dejó escrito: "Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada".

Ahora que los europeos nos estamos enterando de que el Estado del Bienestar no era gratis ni caía del cielo como el maná, es también un momento muy oportuno para sumergirnos en la lectura de esta novela, que nos abrirá las puertas de algunas familias de clase media y nos mostrará los límites del sueño americano. Y, por contraste, comprobaremos el lujo sanitario en el que vivimos.



jueves, 6 de septiembre de 2012

El cine cuesta abajo

Cartel del Festival de Cine

El Festival de Cine de San Sebastián, por medio de su Comité de Selección, se ha negado a incorporar al certamen la obra de Angel Amigo “Memorias de un conspirador”, un documental que cuenta la versión de Jesús Egiguren sobre las conversaciones mantenidas con ETA en los años 2005 y 2006.

Ignoraba que los rectores del Festival donostiarra tuvieran tan buen criterio, lo juro. Desde luego, a mí se me ocurren infinidad de destinos para ocho euros antes que gastarlos en ver a Egiguren en pantalla perorando sus cavilaciones. Aunque hay gente p'a tó, claro. Otra cosa sería si se tratase de alguno de los documentales de Iñaki Arteta, por ejemplo "Trece entre mil". Ahí sí, ahí ocho u ochocientos euros son pocos para compartir el estremecedor relato sobre los efectos del terrorismo de ETA entre las víctimas y sus familiares.

Hablando de cine, yo creo que el riesgo del cine español, su prolongada crisis, no es la subida del IVA, aunque algo ayude. Al cine se lo va a cargar la generalizada falta de ideas del gremio y su incapacidad manifiesta para producir películas de interés y de un mínimo de calidad.

Y volviendo a Egiguren, confesaba este el otro día que se va cansado de estar siempre en el ojo del huracán. Encima, la eterna incongruencia: uno se mete en todos los charcos y se queja de haberse mojado los calcetines.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

La clásica Clásica

Aritz Lizundia, Mikel Beristain y Pello Esnaola

Mikel Beristain y Pello Esnaola me acompañan en bici a Jaizkibel para ver el paso de los ciclistas en la Clásica de San Sebastián. Llegamos hasta Lezo y allí los vemos en su primera pasada. Es un espectáculo fugaz… pero espectáculo. Las bicis, el colorido de los maillots, las piernas brillantes, el sonido engrasado de los ejes y las cadenas… Todos los aficionados al ciclismo hemos compartido en algún momento un sueño secreto: el de haber formado parte de ese pelotón.

Una vez que han pasado los ciclistas y la caravana de los coches de equipo, nos abren la carretera para subir el puerto. Y es lo que hacemos, con la esperanza de llegar arriba antes de que vuelva a pasar la carrera. Somos muchos los ciclistas que nos hemos dado cita en Jaizkibel, y muchísimos más los espectadores que llenan las cunetas de la subida.

Nosotros hacemos una subida digna, disfrutando del día tan precioso que nos ha tocado. Llegados al alto, nos encontramos con Aritz Lizundia y nos situamos en una curva estratégica para contemplar la carrera. A los poco minutos se presentan, con un grupo en cabeza y con el pelotón roto en varios grupos. Se dirigen a Hondarribia y de allí irán a Arkale camino de Donostia.

Los ciclistas pasan por Jaizkibel
Cogemos de nuevo las bicis, bajamos a Lezo y pedaleamos hasta el Alto de Miracruz para verles ya a tres kilómetros de la meta. Se presenta destacado Luis León Sánchez, que se proclamaría ganador, seguido a unos 40 metros por Purito Rodriguez, engullido por el grupo perseguidor en la bajada. Luego irán pasando pequeños pelotones seguidos por los vehículos de los equipos.

Ha sido una salida preciosa, que nos ha permitido un doble disfrute de la bici: practicarla y contemplar el espectáculo.

Pello y Mikel enseguida se calientan y sugieren que hagamos la Irati Xtrem, una prueba que parte y finaliza en mi pueblo, Ochagavía, tras recorrer 130 kilómetros con los temibles puertos de Errozate y Larrau, puerto este que conservamos en la memoria, pues fue donde vimos a un Miguel Indurain extenuado en su último Tour. No sé, creo que me va a surgir algún compromiso ineludible que me impedirá participar en tan grata excursión.


martes, 4 de septiembre de 2012

El Dorado, Marinaleda

Sánchez Gordillo

Hace ya 25 años, en el verano de 1987, me desplacé a Marinaleda para hacerle una entrevista a su Alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo. La entrevista se publicó en “Ahurka” una pequeña revista que editaba Euskadiko Ezkerra. Lo que me contó no era diferente a las declaraciones que hoy efectúa con profusión. Se mantiene intacto en sus convicciones y eso se puede mirar con cautela o con admiración, depende. Yo lo miro con cierto estupor, claro. ¿Cómo es posible que lo leído, lo escuchado, lo estudiado, lo aprendido en 25 años no haya hecho variar un ápice las opiniones de una persona?

Hoy asemejan Marinaleda al nuevo El Dorado, y a Sánchez Gordillo con el buen bandido, con Luis Candelas o Robin Hood. Y alaban los asaltos a los supermercados considerándolos una justa expropiación. Pero ni siquiera aciertan en eso: ni es justa ni es expropiación. En esta, el expropiado debe recibir a cambio una indemnización equivalente al valor del objeto expropiado. Sería en todo caso una confiscación. ¿Pero a quién le importa estas menudencias?

Dos cosas indiscutibles: Hay que dudar de quien ejerce la solidaridad con los bienes ajenos. Y hay que perseguir al que incumple la ley, mucho más si es un representante público. Si no le gusta la ley, que trabaje para cambiarla, que para eso se le paga. 


lunes, 3 de septiembre de 2012

Un largo y cálido verano.

Final de 1.500m. Ganó Taoufik Makhloufi con camiseta blanca

Como cantaba el Dúo Dinámico, el final del verano llegó… Un agosto tórrido que ha hecho proliferar los incendios hasta niveles de la prima de riesgo. Gema y yo hicimos una escapada a Londres, con entradas para el Estadio Olímpico donde pudimos disfrutar de todas las disciplinas que brinda el atletismo: velocidad, medio fondo, fondo, saltos, lanzamientos… También de una descafeinada final de 1.500 metros y de las galopadas de Rudisha en los 800 metros y de Mo Farah en los 5.000. Una maravilla.


En el lado anecdótico, participaron en las eliminatorias de los 800 metros femeninos dos chicas con velo. Las empresas del ramo se rompen los cuernos por conseguir nuevos tejidos que liberen a los atletas del calor… mientras las representantes palestina y saudí mantienen el velo en sus carreras. Fundamentalismo le denominan.

Llegaron las últimas, muy últimas, en las series que corrieron y se llevaron muchos aplausos. En el estadio siempre se aplaudía a los últimos, mucho más cuanto más retrasados llegaran, mucho más si encima llevaban velo y muchísimo más de haber llegado cojeando. Semos así, que decía un lugareño.

Y luego Donostia con su Semana Grande, la semana más tediosa del año. Con su grotesco artillero –elevado ya a tradición-, con su desembarco pirata –que será tradición en dos o tres años lo más tardar-, y con su soporífero concurso de fuegos artificiales. Aaaah! Ooooh! El punto G de los donostiarras.