martes, 9 de octubre de 2012

Escribir, correr... en Donostia


Para nadie es un secreto la afición a correr de Mario Vargas Llosa. Incluso una de sus novelas, “Historia de Mayta” comienza así: “Correr en las mañanas por el malecón de Barranco… es una buena forma de comenzar el día”. Buena novela, aunque sin llegar al impacto que me produjo “La fiesta del chivo”.

También el autor de “Tokio blues”, Haruki Murakami, es un apasionado fondista. En su discutido libro “De qué hablo cuando hablo de correr” afirma que lo que sabe sobre la escritura lo ha aprendido corriendo.

Pero más cerca en la distancia y en el tiempo, tenemos en Donostia a Ramón Candelas. Ramón es un buen korrikalari y un gran nadador, y me temo que es de esas personas que hará bien cualquier cosa que se proponga -lo que genera grandísima envidia de muchos, de manera especial la mía-. Pero sobre todo, es un espléndido escritor. Con dos novelas acabadas y finalizando la tercera.

Yo he tenido el honor –y sobre todo, el placer- de leer las dos primeras y me he quedado de piedra. Con la que inició su carrera de novelista es un excelente libro en el que un puzzle de retazos históricos y de actualidad van componiendo un relato que mantiene la tensión hasta la última de sus páginas.

Y la segunda obra es apasionante. Una trama documentada de forma magistral en una parte histórica y otra científica atrapa al lector desde las primeras páginas, llevándole de la mano por una interesantísima narración hasta un desenlace sorprendente. Yo, desde luego, he disfrutado una barbaridad con su lectura.

De momento, están sin publicar, lo que es de todo punto incomprensible, pues son escasos los best-sellers que superen en calidad y en interés las novelas de Ramón Candelas. Lo digo yo, un desapasionado y buen lector capaz de discernir cuando se encuentra ante un gran escritor como Ramón. Un tipo con el que compartir unos kilómetros corriendo por la Concha o por los márgenes del Urumea, como lo hice yo el otro día, es un auténtico privilegio.
  
Un día verán alguna de sus novelas en el escaparate de una librería. No lo duden, entren y cómprenla. Será el dinero mejor gastado de la semana. Mientras tanto, retengan su nombre.


lunes, 8 de octubre de 2012

A Markel Izagirre, con afecto


A los 88 años de edad ha fallecido en Donostia Markel Izagirre. Concejal y teniente de Alcalde del Ayuntamiento donostiarra en los primeros años de la democracia, Markel Izagirre ocuparía más adelante la Presidencia del PNV en Gipuzkoa y luego la de Eusko Alkartasuna.

Yo lo recuerdo como un político tenaz, que tuvo que lidiar en el Ayuntamiento y en su partido los momentos más complicados que se han dado en la política vasca. Pero su firmeza política no estaba reñida con su sensibilidad humana, ni fue obstáculo para que estableciera una relación de amistad con Gregorio Ordoñez, el político del Partido Popular cuyo posterior asesinato por ETA supuso una conmoción general a la que no fue ajeno Markel Izagirre, cuyo rechazo a la violencia etarra fue de absoluta contundencia.

Y ahora, en su fallecimiento, le he recordado también como un político honesto, con un profundo sentido democrático, y que defendió sus ideas por encima de intereses particulares o de partido. Un hombre que vivió para la política, no de la política; que dio mucho y no se llevó nada. Un hombre libre, en fin, que no atendió sino a su exclusiva conciencia. El páramo en que se ha convertido la vida política reverdecería con personas como él.

Y también le recordaré como el hombre que nos trató a mi hijo Asier y a mí con un afecto y una cordialidad imposibles de olvidar. Los mismos con que escribo estas líneas y con los que envío un sentido abrazo a su apreciada familia, especialmente a su hijo Sabin.

Descanse en paz.


viernes, 5 de octubre de 2012

Fartlek en el Parque de Aiete

El Parque de Aiete y el Palacio.
Acuarela de Mikel Quintana

El donostiarra Parque de Aiete es un lujo para los paseantes y para los korrikalaris.  Sus 80.000 metros cuadrados albergan un palacio neoclásico construido a finales del siglo XIX, un estanque con unos jardines en cuyo diseño intervino Pierre Ducasse, un espeso arbolado con una enorme variedad de especies, y sendas que lo recorren en toda su extensión.

Correr en verano por sus veredas de gravilla, serpenteantes y sombreadas, es un entrenamiento especial, lo opuesto a la monotonía de lo recorridos conocidos y a las series en pista –tan cronometradas, tan repetidas, tan aburridas…-. La gravilla te obliga a impulsar, en algunas de las cerradas curvas deberás frenar, acelerando en la salida, y en las cuestas tendrás que acomodar tu ritmo a la pendiente. Es un recorrido exigente, pero con todas las ventajas de correr en un entorno de naturaleza exuberante y de una belleza excepcional.

El martes, Ion y Gorka Busto, Rafa Azurza, Pepelu Fonseca, Igor Zabalbeitia, Josema Brosa y yo, nos acercamos para realizar una sesión de fartlek. Es esta una modalidad de entrenamiento de origen sueco que persigue la mejora de la resistencia del atleta. Los entornos naturales son los más adecuados para ejercitarlo, que consiste en correr en carrera continua alternando ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, es decir, efectuando cambios de ritmo.

De Anoeta al Parque fuimos en plan de calentamiento (15 minutos). Una vez allí, el entrenamiento consistió en el siguiente trabajo: 6 minutos a ritmo rápido, 3 minutos a ritmo lento; 4’ rápido, 3’ lento; 3’ rápido, 2’ lento; 4’ rápido, 3’ lento, haciendo un último tramo rápido de 2 minutos. Después, vuelta a Anoeta trotando, estiramientos… y a la ducha.

El Palacio al fondo. Mikel Quintana
Es un entrenamiento duro, pues los caminos del Parque tienen también sus tramos de subida donde, además, procurábamos hacer coincidir los ritmos rápidos. Pero una vez terminada la sesión y recuperado el resuello, el chute de endorfinas nos hizo flotar en una nube de satisfacción. Gorka Busto, secundado por Igor Zabalbeitia, es el que mejor anda del grupo. Ha ido perdiendo peso a medida que mejoraba sus prestaciones y hoy es el macho alfa de la pequeña manada atlética, como quedó patente en el Parque.


jueves, 4 de octubre de 2012

Recuperar... la paciencia



Uno de los Premios Donostia del Festival de Cine ha recaído en Tommy Lee Jones, que aprovechó su estancia en San Sebastián para presentar su última película “Si de verdad quieres…”. Se trata de una comedia dirigida por David Frankel que describe a un rutinario y veterano matrimonio, formado por Tommy Lee Jones y Meryl Streep, que ve cuartearse sus cimientos cuando la esposa toma la iniciativa tratando de recuperar la pasión amorosa de sus comienzos matrimoniales.

Los actores cumplen con su trabajo. No hace falta descubrir la capacidad interpretativa de Meryl Streep ni de Tommy Lee Jones, quien por cierto representa con profesionalidad al perfecto carcamal. También Steve Carell realiza una interpretación contenida como terapeuta sexual. Pero esto es todo lo que yo diría, pues en el fondo se trata de una película fallida. 

Ese pueril empeño en querer recuperar sentimientos, pasiones y emociones… Como si estuviesen gobernados por la voluntad. Tan vano como intentar recuperar la magia que se siente de niño cuando llegan los Reyes Magos. Tan inútil como hacerse el propósito de enamorarse de nuevo. En su día el ex-lehendakari Garaikoetxea pedía el voto para recuperar la ilusión. Con tan ilusionante programa, no hacía más que poner en evidencia su ausencia de ideas y su declive político. Como el tiempo se encargó de demostrar.

Que lo pretenda un adolescente, pase. Pero que lo haga un adulto, sea político o director de cine, solo indica eso: inmadurez.  Y es que no somos dueños de nuestras emociones, antes al contrario, son ellas quienes se apoderan de nosotros. Salvo, claro, que uno quiera interpretar su vida bajo el método Stanislavski. El caso es que la película acaba desvanecida, con un matrimonio entrando en la tercera edad queriendo recuperar la segunda juventud. Qué paciencia.


miércoles, 3 de octubre de 2012

El ministro Wert


Lo de Wert es un ministerio… y un misterio. Hasta que juró el cargo de ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert había sido uno de los más agradables tertulianos que aparecían por la televisión. Amable, sonriente, educado y con una loable prudencia y sensatez en sus opiniones. Su profesión de sociólogo se dejaba notar de forma muy positiva cuando tocaba analizar datos de encuestas o elecciones.

J.I.Wert. Foto de Público (EFE)
Pero le hicieron ministro y todo se hizo añicos. Se escudó tras un semblante tenso y se metió en todos los charcos posibles hasta conseguir lo que yo nunca hubiera imaginado: ser el ministro peor valorado del gobierno de Rajoy. Lo que, seamos serios, no es tarea fácil de lograr sin una firme determinación.

Y para más INRI, sin poder achacar su desfavorable evaluación a ningún tropezón, ni físico -tipo el Rey al bajar unas escaleras-, ni tridimensional –tipo el Rey en Bostwana-, ni tampoco a un desliz verbal o a una cursilada tipo Zapatero: “La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Nada, es como el ciclista que llega el último no por una caída, no por un desmayo, no; solo porque todos los demás le han dejado atrás.

Yo haría un intento serio por corregir el rumbo, pero por si acaso no lo consigo, me dedicaría a dejar una huella imperecedera. Que aprenda de Federico Trillo con el inicio de aquella intervención cuando sus tropas asaltaron la isla de Perejil: “Al rayar el alba y con viento flojo de levante…”. Con algo así ya no te acuerdas de las cosas que hizo o deshizo Don Federico. ¡Qué va! Te acuerdas de la frase y te lo imaginas con gorra de plato y con prismáticos en el puente de mando de un crucero de la Armada… Pues así se escribe la historia, al menos la de Trillo. Y manda huevos que se lo tenga que recordar yo.


martes, 2 de octubre de 2012

Esto del correr


Son las 8,30 h. de la mañana del domingo, el litoral donostiarra se puebla de atletas y la playa de Gros de surfistas. Los atletas corren en grupos, charlando y discutiendo, y también enfrascados en su soledad. Se nota la proximidad del maratón y de la clásica Behobia, aunque son muchos los que, como yo, corren sin más objetivo que el puro disfrute que proporciona hacerlo en buena compañía.

Esto del correr no es sino otra paradoja más de la vida. En tiempos de escasez la salud se mide en grasa y en michelines, pero cuando impera la opulencia la salud adquiere forma esquelética. Lo dicho, unos mueren de hambre, otros de colesterol.

De pie: Pepelu Fonseca, Igor Zabalbeitia, Josema Brosa
Aitor Bellosillo y José Luis García Murga. Agachados:
Javier Barace, Karmele Mitxelena, Carlos Hernando,
Rafa Azurza y Txema Lakidain.
La gente corre por motivos varios. Para algunos es un divertimento sano, para otros una ansiedad; algunos son adictos a las endorfinas y otros han sustituido su credo, fanatismo incluido, por las zapatillas. También los hay que corren para combatir la edad -¡incluso hay quien pretende vencerla!-, o para retrasar lo inevitable: el divorcio de la mente y el cuerpo.  

Nosotros nos juntamos los que aparecemos en la foto. Hay ausencias de domingueros habituales: la de los hermanos Ion y Gorka Busto, la de Pello Esnaola, la de Mikel Beristain, la de Juan Carlos Fano, la de Igor Ayerbe... En cambio, una incorporación parcial, la de Txema Lakidain, que se recupera poco a poco de su larguísima lesión de rodilla, y otra, la de José Luis García Murga, el fornido exdelantero centro del C.D. Berio de Carlos Benito y atleta popular recién llegado. Quiere hacer la Behobia y dispone de una calidad de fondista impensable en un deportista cuyo 90% de actividad discurre entre pesas y mancuernas.

Salimos de Sagüés y recorremos el Paseo Nuevo, el puerto, la playa de la Concha y nos dirigimos hacia Lugaritz. Allí cruzamos por el antiguo túnel del topo y salimos en Amara. Volvemos por el río hasta el Kursaal y terminamos donde habíamos salido. Hemos recorrido 12,5 kms. a un ritmo medio ligeramente superior a 4,30 minutos el kilómetro.

Una mañana perfecta para correr. En el camino nos hemos cruzado con numerosos atletas: Joserra Basterra, Manolo Loro, Angel Castrillo y un largo etc. También con Ramón Lertxundi, que creo que va a ser el siguiente fichaje a cerrar. La próxima salida va a consistir en recorrer el embalse de Artikutza. Debe tener una larga y exigente subida y luego un recorrido llano que dicen ser preciosísimo. Veremos.


lunes, 1 de octubre de 2012

Cuando el otoño se levanta


La tierra verde se ha entregado
a todo lo amarillo, oro, cosechas,
terrones, hojas, grano,
pero cuando el otoño se levanta
con su estandarte extenso
eres tú la que veo...

Pablo Neruda


El otoño pone color a la melancolía y nos advierte de que el árbol de la vida pertenece a una variedad caduca. Pero todavía tenemos tiempo, todavía podemos levantar la mirada y caminar erguidos apartando el hastío. Podemos ser mejores, podemos ser soberanos de nuestra vida mientras la salud, nadie más, no nos lo impida. Nuestro destino gobernado por la voluntad, no por la rutina, no por la desidia, no por el cansancio. Sentir la ansiedad por ver de nuevo a la persona amada, saber que el invierno será menos frío gracias a ella, recordar, en fin, que el amor puede salvarnos. 

El otoño va tiñendo el horizonte con su paleta de ocres y nos tienta a refugiarnos en la nostalgia, en el recuerdo primaveral. Pero siempre tendremos más futuro que pasado por vivir. ¿Qué es el mejor recuerdo, sino una fugaz satisfacción?

El otoño es para vivirlo, para sentirlo, para olerlo, para aspirarlo con fuerza. Para mostrarnos como somos: débiles, imperfectos, temerosos... pero decentes.