martes, 24 de abril de 2012

Milagros


Hubo un tiempo en que el autor de un milagro era beatificado o santificado, no sé bien. Estas de la Iglesia son unas reglas que no domino, a qué negarlo. Pero viene a cuento este comentario porque mi disco duro -el de mi ordenador quiero decir, el mío sufre ya un deterioro irreversible- está funcionando de nuevo, con toda la información al completo. Y esto no deja de ser un milagro.

De ahí lo de beatificar a Alvaro Vega, autor de semejante prodigio. Será una beatificación tecnológica y figurada, porque no termino de verle al bueno de Alvaro embutido en una túnica y con la mirada perdida. Eso sí, le reservo sitio en la misma peana en la que figura Steve Jobs. Categoría.


lunes, 23 de abril de 2012

Tres Gb de perversidad


Ni el principio de Peter ni la ley de Murphy afinan tanto como la máxima de la informática: el ordenador se te estropeará cuando más te haga falta. Además lo hará con retranca, justo antes de que te decidieses -¡por una vez que lo ibas a hacer!- a crear una copia de seguridad. Si se te estropea el disco duro o no, solo dependerá de si tienes información importante almacenada. Si la tienes, no esperes a que te llame el técnico para darte el diagnóstico, te lo digo yo: tu disco duro es irrecuperable.

A la vuelta de Ucrania, mi portátil se ha vengado por no haberlo llevado de viaje. Es así, tiene 497 Gb. de capacidad y 3 Gb de perversidad. Es casi humano. Menos mal que yo cuento con la amistad y la generosidad de Alvaro Vega, un fuera de serie en estas lides. Le dejas un disco destrozado y Alvaro te lo devuelve íntegro, con toda la información en regla y sonando "Casta Diva" cantada por Maria Callas cuando lo pones en marcha. Bueno, eso creo que va a hacer con mi portátil.

Mientras esto se confirma y pueda recuperar información, datos y fotos, este blog permanecerá en estado letárgico. El que avisa no es traidor.

Ah! Me he propuesto, of corse, realizar una copia de seguridad del disco duro cada semana. Y lo afirmo con la misma rotundidad con la que un buen amigo comienza cada año afirmando que va a ir al gimnasio y que se va a poner a régimen. Hombre, luego no hay que ser un fanático con las promesas, pero la intención es esa. Que conste.



viernes, 6 de abril de 2012

Persiana temporal


Gema y yo nos vamos a Ucrania. Desde Kiev nos desplazaremos a Zoryn, a 35 kilómetros de Chernobyl, para estar con Iván. Iván Marchenko es el chaval que desde hace cinco años venía a pasar con nosotros los veranos. Este último enfermó de gravedad y prácticamente lo pasamos entre el Hospital Donostia y el de Cruces.

Hubo que demorar su regreso y, cuando llegó a Kiev, fue sometido a una severa operación para repararle la aorta, dañada gravemente por su enfermedad.

Estaremos una semana con él, lo llevaremos a Kiev y trataremos de obtener información directa de su actual estado y de su evolución. También procuraremos proveerle de algunas necesidades materiales que mejoren su calidad de vida.

Esto se hace gracias a la campaña de recaudación de fondos que puso en marcha la Asociación Chernobyl Elkartea, que es la organización que gestiona la estancia de niños ucranianos entre las familias vascas.

Vamos esperanzados, preocupados, ilusionados… Veremos. A la vuelta lo contaremos. Hasta entonces este blog permanecerá con la persiana bajada.

jueves, 5 de abril de 2012

Aparta de mí este caliz


Esta especie que no cesa de atragantarse y atragantarnos. Veo en el telediario las imágenes de Javier Clemente o de Jose Mourinho. Soberbios, fatuos, maleducados. Se pretenden sabios de una faceta vital para la humanidad, cual es dilucidar sobre la mejor manera de patear un balón. Cobran por ello cantidades obscenas y se sienten los dueños de la creación. Pero esta sociedad madura, libre, soberana, que elige a sus representantes y es capaz de secundar una huelga general si se ve injustamene tratada, soporta impávida sus impertinencias y sus malos modales, y consiente que el club al que pertenecen les pague millones sin rechistar. Pero, ¿en qué pais vivimos?

Y más preguntas, ya puestos. ¿Por qué las decenas de miles de socios de esos equipos no boicoetan al club hasta que el Presidente expulse a estos energúmenos? ¿Por qué los directores de los medios informativos envian sin rechistar a sus periodistas a ser maltratados por estos groseros?


miércoles, 4 de abril de 2012

De Constituciones


Vuelve Gema de un viaje por el otro lado del Atlántico y me obsequia con un ejemplar, precioso, de la “Constitución de los Estados Unidos de América”.

Lo leo con agrado y con sorpresa. Ya  sé que lo que voy a decir ahora no pasa de ser una anécdota intrascendente, pero yo, que me reconozco como un cartesiano primario y rural, no puedo evitar comparar algunos datos. La población española es de 47 millones de personas; la de U.S.A., de 313 millones. La Constitución española consta de 169 artículos y nueve disposiciones transitorias; la americana, de 7 –repito, ¡siete!- artículos y 27 enmiendas.

Insisto en que no se trata más que de una anécdota de la que no cabría extraer mayores conclusiones, pero tengo la tentación de confirmar lo que me decía un castizo: “Es que por aquí semos muy complicaos”. Pues sí.



martes, 3 de abril de 2012

En bici por Andatza


Con José Luis Artola “Joxepo”, Presidente de la DYA, suelo salir ocasionalmente a andar en bici. Compartimos afición, siempre con BTT, y normalmente hacemos recorridos por la zona comprendida entre Igueldo y  Andatza, una zona que Joxepo se conoce como la palma de su mano, aunque dudo que tenga controladas éstas como tiene las pistas y senderos que cruzan su territorio comanche.

Comenzamos a salir con las bicis hace tiempo, cuando solíamos intercambiar opiniones sobre cualquier asunto relacionado con la DYA, costumbre que a los dos nos parecía mucho más saludable que hacerlo en un bar atestado de gente. He de confesar que yo jugaba con doble ventaja, la de ser Joxepo quien más tenía que hablar y la de ser él también quien tenía un aspecto más lucido, que es un elegante eufemismo para no decir que estaba un poco gordito.

En esas condiciones, yo me sentía como Miguel Indurain comparado con su hermano Prudencio, a qué negarlo. Pero ya sabemos que la vida es una sucesión de ciclos, y hoy Joxepo ha perdido un montón de kilos y, como nos vemos todos los martes en la DYA, ya no necesita comentar tan extensamente los asuntos como antes, por lo que destina el 100% de su oxígeno a pedalear. De hecho, puede pasar la tira de kilómetros sin pronunciar palabra y sin meterse una triste barrita energética. Como además se le ha quedado un rostro anguloso que lo lleva a medio afeitar, tal que una imagen del Greco, me suelo preguntar si voy con un ciclista o con un cartujo.

No hace falta decir que esa superioridad física de la que yo hacía gala ha pasado a mejor vida, por mucho que me empeñe en invitarle a bollería y recordarle lo alegre que era cuando estaba potolo. Confío, en fin, que este ciclo no se prolongue en exceso y que abandone ese espartano régimen gastronómico. A ver si es verdad y puedo recitar lo de Gustavo Adolfo Bécquer: “Volverán las oscuras golondrinas…”.

P.D. Una de las salidas con Joxepo, junto con Fernando Etxezarreta y Bixen Larrarte. Salida de Usúrbil, subir al Andatza por Txokoalde, bajar a San Pedro de Aia, llegar a la playa de Orio, subir por la cuesta al final de la playa (400 metros muy duros con mal piso), después una “subida técnica” –término que significa pendiente del 20%, piso de barro y pedruscos y obligación de echarte la bici al hombro y subir a cuatro patas-, bajar hasta la entrada de la autopista, subir Igueldo y a casa. Una vuelta parecida a la que dimos una vez Pello Esnaola, Mikel Beristain, Igor Zabalbeitia y yo, creo.







lunes, 2 de abril de 2012

Semana Santa opiácea


Incluso en los años en que yo era creyente –marxista quiero decir, creyente religioso dejé de serlo mucho antes-, me enfrentaba a la Semana Santa con satisfacción. Tenía asumida la sentencia de Marx de que la religión es el opio del pueblo, pero quita, quita, si por unos días de fiesta había que vender el alma al diablo, a mí siempre me encontraban dispuesto. Hasta he llegado a ser espectador de algunas procesiones, aunque si alguien me lo echa en cara algún día lo negaré con rotundidad. Diré en mi descargo que tan farisea actitud es probable que fuese una consecuencia más del alucinógeno que Don Carlos atribuía a la religión.

La Iglesia concita muchísima animadversión entre los que no somos parroquianos, y no nos falta razón, pero no esperen que dedique estas líneas a largarle un pelotazo más. Yo la observo con la misma distancia con que miro a tantas asociaciones e instituciones que pululan por nuestro entorno, aunque ninguna de ellas alcance la cargante solemnidad que despliega un simple cura en su misa.

Pero me voy a atrever a decir dos cosas a favor de la Iglesia. Una, la formidable tarea que realiza la gente de Cáritas. Dos, la positiva capacidad que ha desarrollado siempre la autoridad papal para mantener unida a toda la legión de sus fieles. Cosa que se advierte cuando se pone frente al espejo de las graves consecuencias de la disgregación musulmana, carente de una institución similar. 

Puede ser que usted discrepe de esta reflexión, pero no me achaque a mí su autoría. Porque no es que lo diga yo, es lo que expone Amin Maalouf en “El desajuste del mundo”, una obra francamente interesante que me obsequió Carlos Ruiz y que es una aproximación a las diferencias actuales entre el mundo árabe y el occidental.